Haremos un repaso de las soluciones más comunes, eficiente y rentables para mejorar el ahorro energético en las naves industriales.

ÍNDICE DE CONTENIDOS

  1. La energía en naves industriales: un elemento clave
  2. Los materiales aislantes en naves industriales
  3. La iluminación en naves industriales

1.- La energía en naves industriales: un elemento clave

Desde hace ya algunos años, los costes energéticos siguen una línea invariablemente al alza, siguiendo la misma tendencia que marca la curva de demanda energética; electricidad, combustibles fósiles y agua son bienes cada vez más preciados y más caros.

En paralelo, se produce una creciente sensibilización al impacto de las actividades industriales en el medio ambiente. La emisión de gases con efecto invernadero, la constante presencia en los medios de comunicación del «cambio climático», la contaminación de mares, ríos y aire contribuyen a crear estados de opinión que impulsan la búsqueda de alternativas a los recursos convencionales.

Las alternativas ya no son ninguna novedad y, si en un primer momento podían ser observadas como soluciones tan deseables como inalcanzables, en la actualidad permiten su amortización en plazos de tiempo razonables.

Por otra parte, la legislación incorpora normativas de obligado cumplimiento en la adopción de este tipo de soluciones.

Ahora, la eficacia de los nuevos sistemas de alumbrado, de aislamiento térmico o de captación de energía solar, permiten un sustancial ahorro económico que va acompañado de indudables beneficios para el medio ambiente.

A continuación, vamos a tratar las soluciones más comunes, eficientes y rentables para transformar una nave industrial ineficiente en una nave industrial que disminuye drásticamente su impacto ambiental al mismo tiempo reduce sus costes energéticos y de mantenimiento.

2.- Los materiales aislantes

El creciente empleo de los materiales aislantes en las naves industriales está justificado por su alta eficiencia energética. Están entre los recursos más empleados a la hora de reducir los costes energéticos. A continuación, se expone una relación de estos materiales.

Poliestireno expandido (EPS). Es un material plástico en forma de espuma, de uso creciente en el sector de la construcción por sus propiedades que lo hacen adecuado para el aislamiento térmico y acústico. Otras de las propiedades que explican su eficacia es su impermeabilidad a microorganismos, por lo que no enmohece ni se descompone. No hace ninguna interacción con las aguas ni tiene ningún efecto perjudicial para el medio ambiente.

Poliuretano proyectado. Este material es una espuma rígida empleado en el sector de la construcción como aislante térmico de alta eficiencia. También tiene reconocidas propiedades como aislante acústico y agente impermeabilizador. Se prepara en el mismo lugar de su aplicación a partir de dos componentes que reaccionan entre sí. En el interior de las células que lo componen se encuentra encerrado un gas espumante al que este material debe su gran capacidad aislante.

En la actualidad también se dispone de una variedad de este material de baja densidad y celda abierta diseñado especialmente para el aislamiento y la absorción acústica. El poliuretano proyectado desarrolla un efecto regulador de humedad, porque siendo impermeable al agua, es permeable al vapor de agua, lo que permite regular su resistencia a este elemento según las condiciones climáticas y las necesidades específicas.

Poliestireno extruido (XPS). Es una espuma rígida, termoplástica, de estructura celular cerrada. Este último aspecto le concede prestaciones singulares como aislante térmico o en la absorción de agua. Su estructura celular rígida, debida a la homogeneidad de sus celdas, dota a este material de una gran resistencia mecánica.

Es un material fácilmente manipulable y es resistente a la temperatura y a la deformación. Se aplica tanto en la construcción de naves nuevas como en la rehabilitación de naves antiguas.

Lanas minerales. Son materiales aislantes que integran en su composición filamentos entrelazados de materiales pétreos. El entrelazamiento forma un fieltro que inmoviliza el aire en su estructura. Esto proporciona a este material una singular configuración que le confiere eficacia como elemento aislante frente al ruido, el calor y el fuego. Al ser un material de porosidad abierta, retiene el agua en su interior, por lo que no es conveniente su empleo cuando existe un contacto directo con el agua.

Sin embargo, si se produce este contacto, la lana mineral recuperará sus prestaciones originales una vez se encuentre completamente seca. La singularidad de este material consiste en una triple condición, como aislante acústico, como aislante térmico y por sus propiedades incombustibles, protege contra el fuego. Los estudios de impacto ambiental lo señalan como un producto beneficioso para el medio ambiente.

Si estás pensando en mejorar el aislamiento de tu nave industrial con algún material comentado anteriormente, no dudes en pedirnos presupuesto, nuestro equipo te asesorará la mejor opción.

3.- La iluminación en naves industriales

La eficiencia en la iluminación de naves industriales ha dado en los últimos años pasos de gigante. Las lámparas halógenas, de descarga de alta intensidad (HID) o fluorescentes compactas (CFL), constituyen los procedimientos de iluminación más comunes en las viejas naves industriales.

Estos procedimientos, a menudo ineficientes para cubrir las necesidades de iluminación de los diferentes espacios de la nave, se han visto desbordados por las prestaciones de sus alternativas; las luminarias LED y las luminarias fluorescentes T5. Junto a ellas, Idif Soluciones te muestra otros recursos tecnológicos de coste asequible que complementan sus funciones para obtener una mayor calidad de luz con un considerable ahorro energético. Nos referimos a los sensores de movimiento y a los sistemas de regulación de intensidad.

Luminarias LED.  Su fuente de luz unidireccional y su largo tiempo de vida que oscila entre 50 mil y 80 mil horas las convierten en una excelente solución para espacios de mucho tráfico donde es necesario mantener las luces encendidas permanentemente.

Luminarias Fluorescentes T5. Consiste en varios tubos ensamblados en un mismo dispositivo que incorporan un reflector que dirige el foco de luz hacia abajo. Su vida útil oscila entre las 12 mil y las 18 mil horas

Sensores de movimiento. Estos sensores automatizados detectan el movimiento y accionan la iluminación hasta que cesa el movimiento. Esto evita que los operarios tengan que accionar el interruptor o que recuerden cerrarlo una vez que no se hace necesaria la iluminación por falta de actividad.

Sistemas de regulación de intensidad. Son luminarias reguladas mediante dimmers. Estos dispositivos permiten regular la intensidad de la luz en presencia de luz natural. Al ir dotados de sensores de movimiento, permiten el control de la iluminación y la mejora de la eficiencia energética.

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