1. Cocinas abiertas y cerradas
  2. Lo que menos gusta de las cocinas abiertas
  3. Lo que más gusta de las cocinas abiertas

1.- Cocinas abiertas y cerradas

El debate está servido: cocina abierta frente a cocina cerrada. A la hora de construir tu nueva residencia o de hacer reformas en tu casa, pocos dilemas adquieren la intensidad del cómo configurar la cocina. Y, sin embargo, en los hogares modernos la cocina no es ese lugar de actividad continua como lo era antiguamente.

Los horarios laborales, los compromisos sociales y la febril actividad cotidiana reducen la funcionalidad de esta pieza de la casa para reducirla a la escueta preparación de platos precocinados o emplatar comida servida a domicilio. Cuando no es así, la funcionalidad de la cocina se ve suspendida por la visita a la pizzería de la esquina para saciar rápidamente el hambre y volver a casa para recuperar la posición en el sofá, seguir con el siguiente capítulo de tu serie favorita y pensar con alivio que has comido sin haber ensuciado la cocina.

Todo esto no es ninguna suposición, es el testimonio acumulado y superpuesto de muchos clientes que en los últimos años nos han pedido asesoramiento para tomar esta decisión.

2.- Lo que menos gusta de las cocinas abiertas

¿Y si quitamos el tabique a la cocina y la dejamos unida al comedor? Aparentemente es una solución original que, sin embargo, no puede adoptarse sin conocer previamente sus posibles inconvenientes y las soluciones para atenuarlos o eliminarlos. O sea que, antes de hablar de las ventajas, que las hay, y muchas, vamos a hablar de los inconvenientes.

El caos a la vista

Después de preparar una estupenda comida para una reunión de amigos, bandejas, sartenes, ollas y cazuelas guardan turno para que se les devuelva su estado original, y mientras tanto quedan en un orden caótico y disperso que, según la sensibilidad de quien lo ve, es causa de emociones que oscilan entre el agobio y la angustia.

Ya suponemos que platos y cubiertos pueden tener mejor acomodo en la intimidad del lavaplatos. Pero no todo se puede meter en el lavaplatos. Los tabiques protectores hurtarían la cocina al contacto visual y … ¡ojos que no ven corazón que no siente! Cómo se puede celebrar la feliz sobremesa, con el café humeante que acompaña gratas conversaciones y profundas confidencias, con la vista puesta en el montón de cacharros que reclaman una urgente atención.

Intrusos en la cocina

No podemos imaginar que la cocina de un restaurante sea lugar de paso de comensales y transeúntes que disponen a su libre albedrío de utensilios y enseres, que opinan de la evolución del guiso o que ofrecen inútiles consejos al chef sobre puntos de cocción, ingredientes imprescindibles o maridajes gustativos.

La elaboración culinaria exige un mínimo grado de intimidad, que eventualmente puede admitir la colaboración de un pinche ocasional o de un coordinador de trasiegos entre la cocina y el comedor. Y poco más.

La cocina abierta incurre en el riesgo de albergar personal no especializado cuya presencia en la casa es bienvenida, pero no en la cocina, donde es exigible un cierto orden y concentración en los quehaceres, para que nada se queme, para que los puntos de cocción sean los adecuados, para que lo caliente no se enfríe y lo frío no se caliente.

La cocina como intrusa

En el sentido inverso al punto anterior, la cocina también puede tener un papel invasor en el resto del hogar.

Los ruidos propios de muchas de las actividades que se desarrollan en la cocina se propagan con más facilidad en una cocina sin tabique. Mientras en la cocina alguien está batiendo, moliendo, triturando o cortando ingredientes, el ruido procedente de esa actividad puede estar perturbando el silencio que necesita el descanso de alguno de los moradores de la casa, o la concentración necesaria para obtener provecho de las horas de estudio, o la correcta audición de quien desea enfrascarse en el desenlace de su serie favorita.

Sin duda, los tabiques evitan en gran medida la propagación de los ruidos propios de las labores gastronómicas, tan a menudo auxiliadas por artefactos ruidosos como la batidora, la picadora o el almirez. 

Humos y olores invasivos

La ausencia de tabique permite una mayor dispersión de humos y olores. Con ellos viaja esa sustancia leve y volátil que al cabo del tiempo se va depositando en espacios y objetos próximos y que les confiere un brillo graso y oscuro, ligeramente pegajoso y cuya eliminación en algunos lugares puede exigir grandes dosis de paciencia y en algunos objetos la renuncia a recuperar su estado original.

3.- Lo que más gusta de las cocinas abiertas

Vamos de menos a más. De lo que menos gusta de las cocinas abiertas a lo que más gusta de esta forma original de concebir el espacio donde preparamos los alimentos. La cocina abierta tiene indudables ventajas y a continuación se detallan.

Más espacio

Sin duda, esta es una ventaja incontestable. La eliminación de puertas y tabiques revierte en un incremento sustancial del espacio disponible que se multiplica por una percepción de mayor amplitud del espacio.

En los hogares donde el espacio es escaso, tomar la decisión de hacer la cocina abierta es casi una necesidad. De ese modo se evita la sensación claustrofóbica de una cocina diminuta que dificulta su funcionalidad y entorpece los movimientos que requiere la actividad que en ese espacio se desarrolla.

Existen múltiples soluciones para crear separaciones de espacios para delimitar las áreas sin recurrir a tabiques o puertas.

Más sociable

Te puede gustar hacer el aperitivo con tus invitados mientras se acaba de cocer el arroz o controlas el punto de cocción del estofado. No tienes que estar entrando y saliendo de la cocina para sacar más hielo de la nevera o reponer con toda comodidad la botella de vino blanco que acaba de fenecer.

También puedes socializar la elaboración de los platos, permitiendo que tus amistades contribuyan con sus artes a darle el toque final al primer plato mientras debatís la última ocurrencia de Ferran Adrià o la receta auténtica de la liebre “Á la royale”.

Más luminosidad

Prescindir de tabiques significa ampliar las posibilidades de que la luz natural llegue a todos los rincones. Este es un argumento importante. Permite un mayor ahorro de energía, un descenso de la factura de la luz y los favores de la luz natural, más saludable y alegre que cualquier alternativa.   

Has visto las ventajas y desventajas de tener una cocina abierta o cerrada ¿Por cuál de ellas te decantas? Te decidas por mantener la cocina cerrada o quieras crear un espacio diáfano te dejamos con algunos consejos a la hora de reformar la cocina.

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